Crítica al Argumento de la Consistencia Ontológica

septiembre 26, 2007

Las personas quienes me acusarían de negar la resurrección frecuentemente forjan un argumento basado en 1 Corintios 15:13, aseverando que el “si, entonces” de Pablo no tendría sentido si estuviese hablando acerca de dos cosas de naturaleza totalmente distinta. Dicen que este verso es suficiente evidencia para probar una absoluta réplica ontológica (esto es, referente a la naturaleza) de la resurrección de Cristo, aplicado a los creyentes. Esto es a lo que llamo el argumento de “consistencia ontológica” en el siguiente artículo.

La acusación es que soy inconsistente cuando digo que el verso significa: “Y si no hay resurrección [espiritual] de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado [físicamente].” En consecuencia, por mi supuesta inconsistencia, se me acusa de que niego la resurrección física de Cristo. Ambos deben ser espirituales, o deben ser físicos, dicen ellos.

Lo que intento hacer en este artículo es atacar esta acusación en la raíz misma, sin defenderme de las acusaciones, sino probando que el argumento mismo carece de fundamento.

Si Pablo está en realidad argumentando una consistencia ontológica, mi primera pregunta sería, ¿por qué querría utilizar dos palabras diferentes para referirse a exactamente lo mismo, como en efecto lo hace? Veamos el verso:

1Co 15:13 Y si no hay resurrección (anastasis) de muertos, entonces ni siquiera Cristo ha resucitado (egegertai):

Concederé de inmediato el hecho de que ambas palabras (anastasis y egeiro) son usadas en otras porciones de las Escrituras para referirse al mismo asunto, esto es, al levantamiento de Cristo de entre los muertos. Lo que estoy cuestionando es la fuerza de la demanda aplicada a este verso. Si Pablo estuviese realmente arguyendo sobre una réplica ontológica de la resurrección de Cristo, sería natural esperar que utilice exactamente el mismo término aplicado a ambos (así como se nos presenta en prácticamente todas las traducciones en castellano). Esta ciertamente sería la forma más fuerte – la única, diría yo – para expresar una “consistencia ontológica”. Sin embargo, Pablo no hace esto. Este simple hecho debería lograr que cuestionemos la fuerza del argumento… pero de todos modos sigo.

Más adelante, Pablo sí utiliza exactamente el mismo verbo egeiro en aplicaciones paralelas en el verso 16:

1Co 15:16 Porque si los muertos no resucitan (egeirontai), entonces ni siquiera Cristo ha resucitado (egegertai);

Si hay algún verso en este capítulo en que el argumento de “consistencia ontológica” debería ser aplicado en el modo más formal, con completa consideración de las palabras actuales utilizadas, sería el verso 16, ya que el mismo verbo es utilizado en ambas aplicaciones. Sin embargo, esto crea un problema enorme para aquellos quienes continúan sosteniendo esta opinión.

El verbo aplicado al levantamiento de Cristo está en la conjugación pasiva perfecta indicativa en singular del verbo egeiro. Lo más cercano al castellano sería “ha sido levantado”, lo cual obviamente expresa una acción que ha tomado lugar en el pasado.

Por el otro lado, el verbo aplicado a “los muertos” está en el presente pasivo indicativo en plural del mismo verbo, egeiro. Lo más cerca en el castellano sería “siendo levantado”, y lo más lejos sería “serán un día lejano levantados”. Por tanto, literalmente, el verso debería leerse como “Y si los muertos no están siendo levantados, entonces ni siquiera Cristo ha sido levantado.” *ver nota debajo

Por tanto, no hay forma de demandar una consistencia en la naturaleza de estos verbos, mientras que a la vez se desechan las conjugaciones respectivas de los verbos. Esto simplemente sería una paupérrima práctica exegética.

Más aún, ¿qué sucedería si aplicásemos el argumento de la “consistencia ontológica” a otro pasaje similar, en el que también se compara el levantamiento de Cristo con el de los creyentes?

Col 2:12 habiendo sido sepultados con El en el bautismo, en el cual también han resucitado con El (sunegerthete, compuesto por el verbo egeiro con el prefijo sun) por la fe en la acción del poder de Dios, que Lo resucitó (egeirantos) de entre los muertos.

Las personas quienes se adhieren a la interpretación tradicional serían culpables de la misma exacta “inconsistencia ontológica” de la cual soy acusado, ya que interpretarían este verso como:

Col 2:12 habiendo sido sepultados con El en el bautismo, en el cual también han resucitado [ espiritualmente ] con El por la fe en la acción del poder de Dios, que Lo resucitó [ físicamente ] de entre los muertos.

No sólo aplicarían el mismo verbo inconsistentemente, sino que la cláusula “con él” crea otro inmenso problema. Aunque estas palabras no aparecen explícitamente en el Griego, son inferidas a partir del prefijo “sun” en “sunegerthete”, el cual expresa una acción conjunta entre dos o más sujetos. La mayoría de los traductores y comentaristas han comprendido que esto significa que la acción de “ser levantado” está conjuntamente aplicado a Cristo y a los creyentes simultáneamente, y yo concuerdo completamente con esta interpretación.

Si fuéramos a imponer la demanda del argumento acá criticado sobre este verso, tendríamos que decir que: (1) los creyentes en el primer siglo fueron físicamente levantados simultáneamente con Cristo, ó (2) que como el levantamiento de los creyentes con Cristo es de naturaleza espiritual, así también el levantamiento de Cristo fue meramente espiritual. Ambas opciones conducen al sinsentido y al error.

Para tener absoluta claridad, yo abogo por ninguna de estas dos interpretaciones, ni tampoco estoy forzado a hacerlo. El punto de todo esto es probar que el argumento de “consistencia ontológica” es débil, y ella misma es un detrimento a la fe Cristiana y al buen razonamiento, si se aplica de forma general. Ya que creo que este argumento carece de peso alguno, no me veo necesariamente forzado a aceptar ninguna de las dos opciones citadas arriba. De igual forma, también quedo libre de la acusación basada en 1 Corintios 15:13 mencionada en la apertura de este artículo. Uno primero debe defender, asumir y aplicar el “argumento de la consistencia ontológica” para luego ser culpable de dichas acusaciones.

Por otra parte, aquellos quienes sí sostienen este argumento son los que están obligados a lidiar con sus implicaciones lógicas. Por ejemplo, deben justificar claramente por qué escogen – de forma arbitraria – no demandar lo mismo en Colosenses 2:12 que demandan en 1 Corintios 15:13.

Para resumir estos tres puntos:

1) La aplicación del argumento de “consistencia ontológica” a 1 Cor 15:13 deberá ser cuestionada ya que Pablo utiliza dos palabras diferentes al hablar sobre “la resurrección de los muertos” y “el levantamiento de Cristo”.

2) El verso en donde la “consistencia ontológica” pudiera ser demandado sería en 1 Cor 15:16, donde Pablo utiliza exactamente el mismo verbo para ambas aplicaciones. Sin embargo, mientras que el verbo aplicado a Cristo expresa el evento como un evento pasado, el verbo aplicado a “los muertos” expresa una realidad presente y contínua. Uno no puede demandar consistencia ontológica mientras que desecha las conjugaciones de cada verbo particular. Esto sería exégesis pobre.

3) La demanda por la “consistencia ontológica” crea inmensos problemas cuando se aplica a un verso similar, Colosenses 2:12 (y este es un sólo ejemplo entre tantos; de igual forma pude haber citado a Rom 6:4, 6:5, 6:10, 6:11, 7:4, ó 2 Cor 5:14). Por extensión lógica, se termina con un levantamiento físico de creyentes al mismo tiempo que Cristo fue levantado, o se termina negando la resurrección física de Cristo. Ambas opciones carecen de sentido y son detrimentos a nuestra fe.

Conclusión: El “argumento de la consistencia ontológica” es evidentemente débil, y por tanto deberá ser completamente abandonado e ignorado, al igual que las acusaciones basadas en él.

Ciertamente doy la bienvenida a comentarios respetuosos, sin importar de qué lado de la discusión se esté. Gracias de antemano… con gozo en Su reposo,

Alexander Rodríguez

*Nota: Al hacer comentarios sobre el idioma Griego, en ninguna manera pretendo aparentar ser un erudito de ese idioma, ni siquiera algo cercano. Soy meramente un estudiante quien utiliza herramientas de “laicos” para observar el lenguaje original, herramientas que pueden ser accesadas por cualquier persona. Estaría más que encantado de recibir corrección de parte de alguien más entrenado que yo.

Sin embargo, este punto es el mismo que Samuel Frost, quien sí tiene entrenamiento formal en el Griego, ha observado en sus escritos, y a partir de ahí lo he examinado personalmente y lo he tomado como válido. Samuel también menciona al comentarista Gordon Fee, quien por su parte también ha observado la conjugación particular de este verbo, aunque éste último no lleva su significado natural a su conclusión lógica.
También digno de notar, es que varios otros comentaristas respetados (Jamieson, Fausset y Brown, Matthew Henry, John Gill y Albert Barnes son los que he examinado hasta ahora) toman a 1 Cor 15:16 como una repetición textual de 1 Cor 15:13, lo cual creo que en este artículo he probado como falso. Estos comentaristas ni siquiera consideran la diferencia entre las palabras usadas en estos dos versos, ni tampoco las diferentes conjugaciones en 1 Cor 15:16. Todo lo que hacen es copiar su interpretación del verso 13, y pegarlo al verso 16. Admito sentirme indigno de cuestionar tan grandiosas mentes, pero el simple hecho está al descubierto para que todos puedan atestiguarlo.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: